En tu sepultura, te sientes olvidado del mundo y de los hombres.
Otros se fueron; tú quedaste.
Sólo unos humildes, que como tú sufrieron, que saben del no ser en vida, se acuerdan de ti. Por ser humildes, saben dar con largueza, pues son ricos de corazón. Ellos y tú, en un día no lejano, coronados con los espinos de tu cementerio, marcharéis radiantes hacia el triunfo. |
Campos de concentración.
Narcís Molins i Fábrega (periodista y escritor, 1910-1964).
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